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1 abr 2008

Estatutos para el Momento Presente

1)Todos los hombres son diferentes. Y deben hacer lo posible para continuar siéndolo.

2) A todo ser humano le fueron concedidas dos formas de actuar: la acción y la contemplación. Ambas conducen al mismo lugar.

3) A todo ser humano le fueron concedidas dos cualidades: el poder y el don. El poder dirige al hombre al encuentro con su destino, el don le obliga a compartir con los otros lo que hay de mejor en sí mismo. Un hombre debe saber cuando usar el poder y cuando usar el don.

4) A todo ser humano le fue dada una virtud: la capacidad de escoger. Quien no utiliza esta virtud la transforma en una maldición, y siempre los otros escogerán por él.

5) Todo ser humano tiene derecho a dos bendiciones, a saber: la bendición de acertar y la bendición de equivocarse. En el segundo caso, siempre existe un aprendizaje que lo conducirá al camino correcto.

6) Todo ser humano tiene un perfil sexual propio, y debe ejercerlo sin culpa - siempre que no obligue a los otros a ejercerlo con él.

7) Todo ser humano tiene una Leyenda Personal a ser cumplida, y ésta es su razón de estar en este mundo. La Leyenda Personal se manifiesta a través del entusiasmo con lo que hace.

Parágrafo único: Se puede abandonar por un cierto tiempo la Leyenda Personal, siempre que no se la olvide y se vuelva a ella tan pronto como sea posible.

8) Todo hombre tiene su lado femenino, y toda mujer tiene su lado masculino. Es necesario usar la disciplina con intuición, y usar la intuición con objetividad.

9) Todo ser humano tiene que conocer dos lenguajes: el lenguaje de la sociedad y el lenguaje de las señales. Uno sirve para la comunicación con los demás. El otro sirve para entender los mensajes de Dios.

10) Todo ser humano tiene derecho a buscar la alegría, y se entiende por alegría algo que lo deja contento, no necesariamente aquello que deja contentos a los otros.

11) Todo ser humano debe mantener viva dentro de sí la sagrada llama de la locura. Y debe comportarse como una persona normal.

12) Solamente los siguientes puntos son considerados faltas graves: no respetar el derecho del prójimo, dejarse paralizar por el miedo, sentirse culpable, creer que no merece lo bueno o lo malo que le sucede en la vida, y ser cobarde.

Parágrafo 1 - Amaremos a nuestros adversários, pero no haremos alianzas con ellos. Fueron colocados en nuestro camino para probar nuestra espada, y merecen el respeto de nuestra lucha.
Parágrafo 2 - Escogeremos a nuestros adversários.

13) Todas las religiones conducen al mismo Dios, y todas merecen el mismo respeto.

Parágrafo único - Un hombre que escoge una religión también está escogiendo una manera colectiva de adorar y compartir los misterios. No obstante, él es el único responsable por sus acciones en el Camino, y no tiene el derecho de transferir a la religión la responsabilidad de sus pasos y sus decisiones.

14) Queda decretado el fin del muro que separa lo sagrado de lo profano: a partir de ahora, todo es sagrado.

15) Todo cuanto es hecho en el presente afecta al futuro como consecuencia, y al pasado como redención.

16) Quedan revocadas todas las disposiciones en contrario.

De Paulo Coelho, tomado de Guerrero de la Luz On Line

Que buenos items nos deja Coelho en este escrito, son perfectos para tenerlos en cuenta y tratar de ser un poco mejores cada día, aunque quizás alguien puede pensar, 16 estatutos son mucho pedir, mucho por memorizar, que fastidio leer o simplemente no me gusta Paulo Coelho... entonces intenta un par de cosas, sonríe más y sé menos egoísta... que tan difícil puede ser?

23 oct 2007

Paulo Coelho -Un Tradicional Cuento Sufi-

Otra Excelente historia de el escritor brasileño Paulo Coelho, publicada en la revista "Todo en Domingo" en Marzo de 2001.

Hace muchos años, en una pobre aldea china, vivía un labrador con su hijo. Su único bien material, aparte de la tierra y de la pequeña casa de paja, era un caballo que había heredado de su padre.

Un buen día el caballo se escapó, dejando al hombre sin animal para labrar la tierra. Sus vecinos, que lo respetaban mucho por su honestidad y diligencia, acudieron a su casa para decirle lo mucho que lamentaban lo ocurrido. El les agradeció la visita, pero preguntó:

-¿Cómo podéis saber que lo que ocurrió ha sido una desgracia en mi vida?

Alguien comentó en voz baja con un amigo: "El no quiere aceptar la realidad, dejemos que piense lo que quiera, con tal de que no se entristezca por lo ocurrido".

Y los vecinos se marcharon, fingiendo estar de acuerdo con lo que habían escuchado.

Una semana después, el caballo retornó al establo, pero no venía solo: traía una hermosa yegua como compañía. Al saber eso, los habitantes de la aldea, alborozados porque sólo ahora entendían la respuesta que el hombre les había dado, retornaron a casa del labrador, para felicitarlo por su suerte.

-Antes tenías sólo un caballo, y ahora tienes dos. ¡Felicitaciones! -dijeron.

-Muchas gracias por la visita y por vuestra solidaridad -respondió el labrador-. ¿Pero cómo podéis saber que lo que ocurrió es una bendición en mi vida?

Desconcertados, y pensando que el hombre se estaba volviendo loco, los vecinos se marcharon, comentando por el camino: "¿Será posible que este hombre no entienda que Dios le ha enviado un regalo?"

Pasado un mes, el hijo del labrador decidió domesticar la yegua. Pero el animal saltó de una manera inesperada, y el muchacho tuvo una mala caída, rompiéndose una pierna.

Los vecinos retornaron a la casa del labrador, llevando obsequios para el joven herido. El alcalde de la aldea, solemnemente, presentó sus condolencias al padre, diciendo que todos estaban muy tristes por lo que había sucedido.

El hombre agradeció la visita y el cariño de todos. Pero preguntó: -¿Cómo podéis vosotros saber si lo ocurrido ha sido una desgracia en mi vida?

Esta frase dejó a todos estupefactos, pues nadie puede tener la menor duda de que el accidente de un hijo es una verdadera tragedia. Al salir de la casa del labrador, comentaban entre sí: "Realmente se ha vuelto loco, su único hijo se puede quedar cojo para siempre y aún duda que lo ocurrido es una desgracia".

Transcurrieron algunos meses y Japón le declaró la guerra a China. Los emisarios del emperador recorrieron todo el país en busca de jóvenes saludables para ser enviados al frente de batalla. Al llegar a la aldea, reclutaron a todos los jóvenes, excepto al hijo del labrador, quien tenía la pierna rota.

Ninguno de los muchachos regresó vivo. El hijo se recuperó, los dos animales dieron crías que fueron vendidas y rindieron un buen dinero. El labrador pasó a visitar a sus vecinos para consolarlos y ayudarlos, ya que se habían mostrado solidarios con él en todos los momentos. Siempre que alguno de ellos se quejaba, el labrador decía:

"¿Cómo sabes si esto es una desgracia?"

Si alguien se alegraba mucho, él preguntaba:

"¿Cómo sabes si eso es una bendición?"

Y los hombres de aquella aldea entendieron que, más allá de las apariencias, la vida tiene otros significados.

Espero que les guste esta historia porque lo que es a mi me encanta!! :)

Más de Paulo Coelho en este Blog: Un Cuento de Hadas

2 oct 2007

Paulo Coelho -Un Cuento de Hadas-

Excelente historia de el escritor brasileño Paulo Coelho, publicada en la revista "Todo en Domingo" en Abril de 2001.

María Emilia Voss, una peregrina de Santiago, cuenta la siguiente historia: Alrededor del año 250 aC, en la antigua China, un cierto príncipe de la región de Thing-Zda, estaba preparado para ser coronado emperador; pero antes, sin embargo, de acuerdo con la ley, tenía que casarse.

Como se trataba de escoger a la futura emperatriz, el príncipe tenía que encontrar a una joven en quien pudiese confiar plenamente. Aconsejado por un sabio, decidió convocar a las jóvenes de la región para elegir entre ellas a la más digna.

Una vieja señora, sierva del palacio desde hacía muchos años, al oír los comentarios sobre los preparativos para la audiencia, sintió una gran tristeza, pues su hija alimentaba un amor secreto hacia el príncipe.

Al llegar a su casa y comentar el hecho a la joven, se espantó al oír que ella también tenía intención de presentarse.

La señora se desesperó: –¿Hija mía, qué vas a hacer allí? Estarán presentes las más bellas y ricas candidatas de la corte. ¡Sácate inmediatamente esta idea de la cabeza! ¡Ya sé que debes estar sufriendo, pero no transformes el sufrimiento en una locura! Y la hija respondió: –Querida madre, ni estoy sufriendo, ni mucho menos me he vuelto loca; sé que jamás podré ser la escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos algunos momentos cerca del príncipe, y esto ya me hace feliz, aún sabiendo que mi destino es otro.

Por la noche, cuando la chica llegó al palacio, allí estaban efectivamente las más bellas jóvenes, con las más bellas ropas y las más bellas joyas, dispuestas a luchar de cualquier modo por la oportunidad que se les ofrecía.

Rodeado de su corte, el príncipe anunció el desafío:

–Daré una semilla para cada una de vosotras. Aquella que, dentro de seis meses, me traiga la flor más linda, será la futura emperatriz de la China. La chica cogió su semilla, la plantó en una maceta y como no era muy hábil en las artes de jardinería, cuidaba la tierra con mucha paciencia y ternura, pues pensaba que, si la belleza de las flores surgiese en proporción a la intensidad de su amor, no tendría que preocuparse del resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven buscó soluciones, habló con labradores y campesinos que le enseñaron los más variados métodos de cultivo y no consiguió ningún resultado. Cada día se sentía más lejos de su sueño, aunque su amor continuase tan vivo como antes. Finalmente, los seis meses se agotaron y nada nació de su maceta. Aunque sabía que no tenía nada para mostrar, era consciente de su esfuerzo y dedicación durante todo aquel tiempo, de modo que comunicó a su madre que retornaría al palacio en la fecha y hora establecidas. Secretamente sabía que este sería su último encuentro con el bienamado, y no estaba dispuesta a perderlo por nada del mundo.

Llegó el día de la nueva audiencia. La chica apareció con su maceta sin planta y vio que todas las otras pretendientes habían conseguido buenos resultados: cada una tenía una flor más bella que la otra, de las más variadas formas y colores.

Por fin llegó el momento esperado: el príncipe entra y observa a cada una de las candidatas con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, anuncia el resultado e indica a la hija de su sierva como su nueva esposa.

Todos los presentes empezaron a protestar, diciendo que cómo era posible que él hubiera escogido justamente a la única que no había conseguido cultivar ninguna planta.

Entonces, serenamente, el príncipe aclaró la razón de su desafío:

–Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de ser emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles, y no podían nacer de manera alguna.